
Según una reciente encuesta de Bitkom, la dependencia digital de las empresas alemanas ha alcanzado un nivel crítico: el 96% de las empresas de Alemania dependen de tecnologías o servicios digitales del extranjero, predominantemente de EEUU y China.
La Cumbre Europea por la Soberanía Digital del 18 de noviembre de 2025 en Berlín, organizada por el Ministerio alemán de Modernización Digital y del Estado junto con Francia, pretende marcar un punto de inflexión. Según el gobierno alemán, los planes no se dirigen explícitamente contra EEUU, sino que pretenden señalar que Europa es cada vez más independiente. Para garantizar la resistencia, la seguridad y la competitividad de las empresas alemanas, ahora deben reforzarse las alternativas europeas.
La dependencia digital como riesgo para la economía
Ya sean servicios en la nube, sistemas de IA o componentes de hardware: La economía alemana depende de proveedores extranjeros en casi todas las áreas digitales. Sólo el 4% de las empresas podrían sobrevivir a largo plazo si estas importaciones cesaran repentinamente. El alto nivel de dependencia de EE.UU. y China es especialmente alarmante: según el estudio Bitkom, la confianza en estos dos países ha caído masivamente en los últimos tiempos.
Las empresas alemanas están cada vez más preocupadas por los riesgos económicos y políticos, como los aranceles punitivos, las restricciones a la exportación o la filtración de datos sensibles a autoridades extranjeras. Una de cada dos empresas teme perder el acceso a los servicios de software y plataformas. Estas incertidumbres ponen en peligro no sólo los modelos empresariales individuales, sino la resistencia digital de Europa en su conjunto.
Entre las interrupciones de la nube y la pérdida de control
La preocupación de que las grandes empresas tecnológicas estadounidenses puedan simplemente cerrar servicios o rechazar actualizaciones importantes se ve alimentada por incidentes como los ocurridos en el Tribunal Penal Internacional de La Haya: después de que el fiscal jefe Karim Khan dictara una orden de detención contra Benjamin Netanyahu y otras personas, el presidente estadounidense Trump ordenó sanciones contra los miembros del tribunal. Microsoft bloqueó entonces la cuenta de correo electrónico de Khan. “Dadas las circunstancias, necesitamos reducir las dependencias y reforzar la autonomía tecnológica del Tribunal”, declaró Osvaldo Zavala Giler, secretario y responsable informático del Tribunal, que ahora confía en una alternativa alemana al paquete de Microsoft.
Al canciller Merz también le preocupan las interrupciones de los principales proveedores de nube estadounidenses, como AWS, Microsoft Azure, Google Cloud y Cloudflare, que han afectado repetidamente a numerosos servicios de Internet en los últimos meses: “Estas interrupciones lo demuestran: Dependemos de las tecnologías digitales […] de Estados Unidos”, advierte.
Reforzar la confianza en el futuro digital con alternativas europeas
La encuesta de Bitkom muestra que las empresas alemanas confían mucho más en socios europeos como Francia que en EEUU o China. Y el 97% de la población alemana también reclama más independencia en las tecnologías digitales clave. Aquí es donde entra en juego la cumbre sobre soberanía digital: Alemania y Francia quieren colaborar para reforzar las soluciones europeas. Esto incluye crear sus propias infraestructuras en la nube y promover tecnologías clave como la IA, la seguridad informática y la computación cuántica.
En retrospectiva, el 18 de noviembre de 2025 puede convertirse en un hito si la política, las empresas y la sociedad asumen juntas su responsabilidad y se centran en la soberanía digital europea.
Conclusión: La soberanía digital es una tarea conjunta de la política y las empresas
Reforzar la soberanía digital no es una cuestión puramente técnica; afecta a la independencia económica, la fuerza innovadora y la viabilidad futura de Europa. Soluciones como el software de comunicación alfaview demuestran que ya existen alternativas potentes a las plataformas no europeas. La voluntad política de promover y ampliar estas soluciones es crucial.
La dependencia digital de empresas no europeas es un riesgo estructural que Europa debe abordar activamente. Las empresas alemanas deben diversificar sus cadenas de suministro digitales y confiar en soluciones europeas fiables.